martes, 4 de diciembre de 2018

EPISTOLARIO III Y ENTRÓ LA POESIA


Bueno, como me estás picando con tus poemas, que son realmente buenos, te mando uno de los míos, que es realmente malo:

Con todo el cariño
de que es capaz mi corazón.

Con toda la ternura
que tu blanca tez inspira,
en fragante hermosura
por nuestro hogar expandida.

Con todo el afecto
que sólo el paso del tiempo
resuelve, al mudar en cordura
la temprana irreflexión.

Con toda esa "chispa", ardorosa
aún, de mis ojos encendidos,
en la sorpresa de mi lejana juventud,
que para ti no he perdido,
pues sigo absorto y asombrado,
como la primera vez que te vi.

Con todo eso que siempre he soñado,
los perdidos paraísos de cielo añil,
las guerras cortas, justas y crueles,
mi preciosa aventura africana,
los viajes que nunca emprendí.

Con todo eso que tuve y tengo,
con todo lo que quise y no conseguí,
con todo mi afán, angustia y agonía,
con todo lo bueno y noble que encierro,
y con todo lo malo, también parte de mi.

Con todas esas cosas que he dicho,
con todo lo que siento en mi pecho,
con todo lo que no soy capaz de decir,
hago con amor esta canción de madrugada
para que sepas que siempre velo por ti.

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