martes, 4 de diciembre de 2018

EPISTOLARIO II ¿QUIEN SOY YO?


 EPISTOLARIO II ¿QUIEN SOY YO?

En una relación epistolar de índole personal y continuada, sin que haya habido un conocimiento previo entre las personas que la sostienen, es indispensable ofrecer al corresponsal una imagen de ti mismo.
Sobre esta cuestión transcribo cómo me presenté yo ante Gabyta, transcripción que extraigo de fragmentos de otros correos y que, por tanto, puede que en alguna otra ocasión aparezcan.
Mi nombre
Mirá yo soy Javier o soy Javi. Si me firmo Javi (tal como me apelan en mi estricto círculo familiar) cuando hablo con vos, es porque de alguna manera creo, y además me gustaría, que la nuestra llegara a ser una relación cuasi familiar... o simplemente, familiar del todo. Pero evidentemente, en mi circulo de amigos -excluidos los de la infancia, a los que todavía cultivo- soy Javier. Tanto el apodo como el nombre me encantan...  y estoy orgulloso de llevarlos a pesar, en lo que al Javi se refiere, que más de uno ya me dijo que ya tenía "canas en los cojones" (perdón por la expresión, pero es referencia literal y viene a significar que uno ya va siendo mayorcito) para permitir que me llamaran como cuando era un bebito. Lo cierto es que de forma natural unos me llaman de una manera y otros de otra y cuando alguno del Javi (caso más frecuente que al contrario) me llama Javier o viceversa, créeme que momentáneamente me siento desubicado.
Al hilo de lo dicho, si te parece hacemos lo siguiente. tu me llamas como te salga del alma (con el nombre con me proyectes en tu imaginación y te apetezca) y yo me firmo como me pida el corazón... de esa manera se respetaría la imagen (en sentido amplio) que tu tienes de mi, sin perjuicio de la que yo te quiero ofrecer.... es decir, en definitiva, propongo seguir como hasta ahora. Además... he de confesarte que desde que me dijiste que mi nombre te sabe a yerba (es una interpretación libre de tus palabras), me encanta leerme saludado con tu "Javier". Reconozco que soy algo coqueto y vanidoso, pero.... así me parió mi madre.
Mi búsqueda
Ya se, ya me has dicho que cada uno es como es. Lo respeto. Respeto tu forma de ser y de sentir, aunque de algún modo siempre me sale la vena paternal -debe ser cuestión de oficio, también me suele salir casi siempre el juez que llevo dentro-. Pero no me perdonaría nunca que por la llamada de hoy pasaras un sólo minuto de miedo. A fin de cuentas, no sabés ni quien soy. Te aseguro que no busco nada raro. Sólo usar los medios que la tecnología pone a mi alcance para ampliar un poco mi estrecho margen vital... y si encima he tenido la fortuna de dar a la primera con una persona honesta que puede darme su opinión independiente, ajena y lejana -por lo tanto, con otra perspectiva- de mis vivencias, junto con un poco de afecto y calor... pues miel sobre hojuelas, como decimos aquí.
Mis gustos musicales
Silvio, Silvio es uno de mis cantantes favoritos y sus letras me apasionan, pero también el bueno de Milanés y su Yolanda. Creo que es más completo Silvio en sus letras. El amigo Aute, también me apasiona como cantante, y ello sin despreciar su faceta de pintor, que tiene cierta importancia. Pero este tema -el de las letras de las canciones y en general el de los poemas- es una cuestión peligrosa para ti, porque si destapo la caja de Pandora que al respecto llevo dentro, es posible que te haga fenecer anegada en todo tipo de canciones, fragmentos, poemas (propios -aunque cada vez escribo menos y me lleva años terminar lo que empiezo- y ajenos). como muestra, un botón: de Silvio, entre otras muchas, las letras de "Ojalá" y la "Canción del elegido". Del Aute -acá lo hemos rebajado del L.E.-, aquellas letras que hacen referencia a sus recuerdos de adolescente y ahora sus dos últimos Cd's, "Slowly" y "Alevosía", que contienen piezas realmente emocionantes. Te diré que soy un perdido enamorado de las canciones de amor que hilvana esta gente y que como creo que a todos nos pasa, las oigo hasta la saciedad, desde la primera vez, en que me hacen temblar, hasta agotar el sentimiento, es decir: las escucho cientos, quizá miles de veces.
          "Slowly", el primero de los discos citados, comienza con sendas citas, que por curiosas te reproduzco: "Los nazis iban vestidos de gris... y tu de azul" (Bogart a Bergman en Casablanca); "El mundo se derrumba… y nosotros nos enamoramos" (Bergman a Bogart en Casablanca).   
          Bien corto aquí el tema “cancionil” porque veo que no terminaré nunca, no sin antes decirte que soy un fanático de la King, cuyo disco estrella "¿Tapestry?, lo desgasté de tanto oírlo y de tanto ponerlo en guateques. Ahora mismo mi colección de discos Lp's, Cd's y singles probablemente se acerque a las 1.000 unidades... una pasada, como decimos acá. ¡Ah!, y en futuras ocasiones hablaremos de MOUSTAKI. Ya corto de verdad. Te recomiendo estos Cd`s. Y si por allá no es fácil adquirirlos, te propongo un cambio.... tu me envías un disco de VOX DEI (nada menos, a ver si a estas alturas voy a resultar profeta) y yo te mando los dos aludidos del Aute... ¿qué te parece?
          Mi manera de ser
          En cuanto a lo mi de supuesta "galantura", solo es eso: supuesta... vos no merecés menos... no todos los días de mi vida he tenido la oportunidad de ser "escuchado" tan pacientemente por una bellísima dama transoceánica, de modo que no me queda más remedio que hacer todo lo posible por conservarte, por ello, más que galantura es vil interés...
Ya se, ya me has dicho que cada uno es como es. Lo respeto. Respeto tu forma de ser y de sentir, aunque de algún modo siempre me sale la vena paternal -debe ser cuestión de oficio, también me suele salir casi siempre el abogado que llevo dentro-. Pero no me perdonaría nunca que por la llamada hoy pasaras un sólo minuto de miedo. A fin de cuentas, no sabés ni quien soy. Te aseguro que no busco nada raro. Sólo usar los medios que la tecnología pone a mi alcance para ampliar un poco mi estrecho margen vital... y si encima he tenido la fortuna de dar a la primera con una persona honesta que puede darme su opinión independiente, ajena y lejana -por lo tanto con otra perspectiva- de mis vivencias, junto con un poco de afecto y calor... pues miel sobre hojuelas, como decimos aquí.
          Mi salud contra mi naturaleza
El postoperatorio resultó muy duro para mi, sin embargo, a medida que va pasando el tiempo van quedando los detalles graciosos: Lo primero que recuerdo es el tremendo frío que tenía al volver de la anestesia, jamás había sentido tanto. Lo primero que pensé, cuando comencé a hilvanar, nada más llevarme a la unidad de cuidados intensivos, tras salir del quirófano, literalmente fue "Joder, si lo se no vengo"   y lo que más me llamó la atención fue una situación que se produjo a los cuatro días tras la operación, sorprendente e inesperada. Serían las cuatro de la madrugada y todavía tenía conectados algunos tubos... un drenaje, el suero a través de un catéter por la carótida y una cosa que me molestaba muchísimo y que no veía el día en que vinieran a sacármela, era la sonda nasogástrica, para evacuar, a través de un tubo inserto por la nariz, el líquido que restaba en el estómago. Como estaba muy incómodo, a las dos o tres de la madrugada me cambiaba de la cama a un sillón. Me había quedado adormilado cuando de pronto abrí un ojo y vi, con preocupación, que el esparadrapo que me sujetaba el tubo a la nariz estaba dos palmos por abajo de ésta.... se me estaba cayendo la sonda y no quería ni pensar lo que me dolería que me la colocaran despierto. Llamé por el timbre y vino una enfermera que al pronto no me pareció ni guapa ni fea... tenía yo otra preocupación. Cuando vio lo que pasaba me empezó a insertar la sonda, que no se había salido del todo, cosa que hacía con muchísimo cuidado, mandándome tumbar todo lo posible en el sillón. Para eso, acortó distancias y prácticamente quedó pegada a mi cuerpo todo lo larga que era... sentí su calor, el calor de su cuerpo en contacto con el mío y experimente la típica reacción de los varones, ruborizándome tanto que creo que se llegó a dar cuenta. La situación fue violentísima, pues yo estaba hecho puré y no paraba de pensar “¡seré cabrón, seré cabrón!”. Nunca pude imaginar que en semejantes circunstancias se me pudieran despertar determinados instintos, lo que aparte de la gracia que ahora me produce, me hizo y me hace pensar en la fuerza de la naturaleza.
          Mi trabajo
          La operaciones políticas en el seno de la Institución de la que depende la empresa donde trabajo terminaron y aunque se produjo un cambio en la dirección de la Empresa, éste no llegó a afectarme, lo que por un lado es buena noticia (¡virgencita, virgencita, que me quede como estoy!) y por otro no tanto, al desvanecerse, de momento, las posibilidades de ascenso, ascenso que no estoy seguro que me convenga cuando lo medito con calma (ya que supondría un nombramiento técnico pero con grandes dosis de político -y por lo tanto transitorio-), aunque a decir verdad deseo (mi vanidad no descansa).
            Las mujeres
Lo primero que se me viene a la cabeza es lo sensacionalmente eclécticas que podéis llegar a ser las mujeres...cuando queréis, pues habrás de reconocer que tenéis, generalmente, cierta (¿solo cierta?) tendencia a la complejidad... recuerdo que en un film americano (perdón quise decir usano -no queda mal la palabreja para designar a los ciudadanos USA, ¿eh?-), un padre, hablando a su hijo y refiriéndose a las mujeres en general, pero con la vista puesta en la suya (esposa y madre, respectivamente), definía las mujeres, más o menos, como aquellos seres permanentemente enfadados con uno porque habías infringido un conjunto de reglas que previamente NO conocías. 
La red
Ya se que con este peculiar medio estamos condenados al riesgo de perder un jirón de piel como por ensalmo, con dolor y sin explicaciones, por eso, en todas las guías y consejos de usuarios se previene contra la credulidad, es decir: se nos advierte que no pongamos la piel, pues podemos perderla. 


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