sábado, 2 de octubre de 2010

LLEVO VEINTE AÑOS PERSEGUIDO POR FANTASMAS (III)

Y llegó el día y llegó la hora… y los cuatro nos juntamos en casa. Fue relativamente corto el trámite del chocolate, pero lo que en principio atribuí a la mala fortuna y luego a la mala fe, hizo que comenzáramos el trato cambiados, es decir: Ysaura y Aldo se enfrascaron en una conversación y Claudia, que no me dejaba ni a sol ni a sombra, comenzó a aburrirme con lo que a lo largo de las horas se convirtió en un monótono monologo suyo salpicado con algunos monosílabos míos. La cosa era tremenda. Por más que lo intentaba no podía prestar atención a lo que la tal Claudia, machaconamente, me refería, porque todo mi ser estaba pendiente de lo que sucedía entre los otros dos y aunque creo que se notaba palpablemente, Claudia era inasequible al desaliento (y además se reveló como una oradora de fondo, a lo Fidel)... aun me pitan los oídos cada vez que recuerdo la gran retahíla de casi cinco horas sin parar.
Una de las cosas que me llamó muchísimo la atención, al meditar luego sobre lo sucedido, es que al comienzo estábamos los cuatro sentados uno junto a otro, pero imperceptiblemente ellos dos se fueron separando y terminaron en el extremo opuesto de la sala, mientras que Claudia y yo permanecimos clavados en nuestras "posiciones de salida". De pronto, la vista se me nubló en rojo, la sangre me inundó la cabeza y el corazón, mi pobre corazón -desde aquel día quedó irremediablemente tendido al sol, como diría Víctor Manuel- dio un gran vuelco, tan grande que a poco se para.... Ysaura y Aldo se estaban besando apasionadamente.... y la otra seguía con su runrún como si no notara removerse las entrañas de la tierra bajo su jodido culo, como si no se diera cuenta de que estaban estallando cientos de volcanes en torno nuestro... inexplicablemente no veía desplomarse el sol ni reventar las estrellas, seguía, impertérrita, con su abrumadora e insulsa cháchara (juro por la más sagrado que salvo recordar el tema -filosofía-, no hubiera podido decir al día siguiente absolutamente nada de su contenido). Estaba fundiéndose el mundo a mi alrededor... pero, de pronto, todo dejó de tener significado, se esfumaron los astros hirvientes, cesó el temblor telúrico, mi corazón bruscamente pasó del fuego abrasador al frío absoluto e incluso dejé de oír el solemne coñazo que me estaba dando Claudia, cuando mi amada y mi amigo, sin articular palabra, salieron de la sala y se introdujeron en MI dormitorio.... me encontré solo, flotando o, mejor dicho, levitando en la habitación y la única sensación que recuerdo era la que me proporcionaba el rítmico y rápido martillear de las arterias en mis sienes.
Sé que es muy alambicada la descripción que estoy dando de esos momentos, pero no me basta con escribir simplemente que sentí un profundo dolor… fue algo más, fue algo que desgarró hasta en el último rincón de mi ser. En mi hay un antes y un después de esa tarde.
En ese trance, puedo asegurar que las intenciones de Otelo eran propias de un niño de jardín de infancia en comparación con las mías, pero.... yo era un caballero y además y por encima de todo, no tenía derecho a exigir nada de Ysaura porque nunca había consentido entablar un compromiso con ella... otra cosa era Aldo, que estaba perfectamente enterado de la situación y por ello de mi desasosiego.

1 comentario:

  1. es increible como las personas más mediocres nos llegan a hacer sentirnos tan mal. seguro que la tal ysaura era una niñata sin dos dedos de frente a la que endiosaste porque te entró por el ojo. una calentona encantada de tenerte de idolatrador particular (o te crees que las tías no nos damos cuenta de a quién gustamos?), porque a ver si no a qué viene estar todo el curso haciendo tantas cosas contigo para luego irse con el otro tío en tu casa. que pasara de ti fue lo mejor que te pudo ocurrir, seguro que te habrías acabado divorciando de ella y encima con unos cuernos del copón. mamá mola más que la ysaura esa.

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