REYES MAGOS 2014
Escrito el 06/01/2014
Lo que pasa es que en mi casa continúa la tradición también con los mayores. Es súper cansado. Desde que empiezan las fiestas, pero sobre todo entre nochevieja y la víspera de reyes, hasta que cosemos a los niños en la cama, esto es una verdadera locura. Los secretos se mastican... Los acuerdos entre los hijos y cada uno de los padres para el regalo del otro se cuecen en negociaciones que no tienen nada que envidiar a las de la ONU. Lo mismo ocurre con los padres y los hijos respecto de los demás hijos o entre ellos.Pero luego llega la noche mágica. Los niños, en este caso CHUCHITA, se ocupan de comprobar que está todo listo para la llegada y controlan que estén colocados los zapatos de todo el mundo así como un "refrigerio" para la comitiva real a base de champán y roscón, pero donde tampoco falta comida y agua para los camellos (antes se les ponía cáscara de naranja, pero ahora, como tengo la suerte de tener un pequeño jardín, toman césped). Luego los mayores, con el compromiso de caballeros de no ser curioso, vamos colocando los regalos que los reyes nos han ido dejando, durante semanas, a veces meses, en los sitios más recónditos e insospechados de la casa, en los zapatos de sus respectivos destinatarios, ya que SSMM, como tienen tantísimos compromisos, no lo hacen ni se toman el refrigerio, que al final lo tomamos nosotros.
Entre las tareas que se hacen hay una que a mi me ha tocado muchas veces pero ya prácticamente no me toca. Me refiero a la de montar los infernales juguetes de hoy en día. Me considero un experto en montar cocinitas, garajitos, excalectrics y todo tipo de ingeniería jugueteril, pero afortunadamente mis hijos me han cogido el testigo. Pues bien, una vez la exposición está montada (más de uno que se considera escaparatista debería tomar algunas ideas) y todo listo, es cuando nos tomamos el roscón. Luego, cada uno de los que hacemos de pajes abrimos uno, sólo uno de los regalos que tenemos, con mucho cuidado de no estropear el envoltorio, porque cuando vengan los niños todo tiene que parecer intacto y, después (este año casi nos han dado las tres), a la cama.
Hoy a las siete mi nieta se ha despertado y, con mucho miedo, por si estaban aun SSMM, ha subido a mi cuarto y me ha llamado, por lo que muy a mi pesar he tenido que levantarme y poner a todo el mundo en pie, pero ella no quería entrar en el salón porque tenía miedo. Su tía la ha tenido que arrastrar y al abrir la puerta todo lo que eran temores se han disipado, dando paso a una gran exclamación. A partir de ahí abrimos todos nuestro regalos... Bueno, hoy todos menos uno, porque mi hijo pequeño no ha podido estar con nosotros. Eso si, a las ocho ya le estábamos contando por teléfono que tenía unos cuantos regalos (pero no lo que eran los regalos, porque tendrá que abrirlos él cuando vuelva).
Yo me he vuelto a la cama a eso de las 10 y luego ha ido pasando el día con la visita a las casas donde también los reyes nos habían dejado cosas.Y, ¿sabéis lo más mágico de todo? Pues lo más mágico es que eso pasa en mi casa desde que tengo casa propia, haya o no "peques". Nosotros siempre hemos creído en los Reyes y en su magia, con independencia de su mensaje de alabanza al niño dios, que por supuesto hacemos nuestro. Haya habido o no niños siempre hemos hecho lo mismo y siempre hemos tenido la misma ilusión.Este año, por ejemplo, que ha sido algo complicado, SSMM han decidido que mi mujer y yo nos vayamos a tomar un "relaxing cup of café con leche" nada menos que a la Puerta de Brandeburgo. Simplemente, son mágicos. Y eso es todo.